Tiempo de escribir
Por Armando Escalante Morales
El Programa de Reordenamiento Ecológico de la Zona Costera de Yucatán –mejor conocido como Decreto 801- es ventilado y analizado nuevamente por expertos, a fin de recoger más opiniones al parecer, con la intención de modificarlo. Esto ocurre tras varias críticas que se hicieron apenas se publicó en el Diario Oficial, el último día del gobierno anterior.
La consulta fundamentalmente parece abrir un debate sobre si se modifica la distancia que hay que respetar entre el mar y el límite que deben guardar futuras construcciones ya que no hay autorización para la edificación de hoteles, condominios, villas, casas habitación, etc., en una franja de 60 metros desde la línea de costa hacia tierra, a fin de proteger la duna y su zona federal.
El documento lo dice con claridad en sus criterios de regulación: No se autoriza la edificación de hoteles, condominios, villas, casas habitación, desarrollos habitacionales y urbanos, piscinas, restaurantes, instalaciones de comercio y servicios en general, marinas, muelles ni calles, en una franja de 60m, desde la línea de costa (20 metros de la Zona Federal Marítima y 40 mts. de protección de la primera duna).
Añade que “se exceptúa de este criterio la instalación de estructuras que no requieran de cimentación y que sean desmontables y fácilmente removibles. Estos criterios aplican también a los permisos para ampliación, remodelación, o reconstrucción de edificaciones preexistentes”. En otro apartado aclara: “Las construcciones no deberán exceder el 30% de la superficie total del predio y su altura máxima no deberá rebasar los 12m y cuatro pisos”. Se hace mucho incapié en construir sobre pilotes, o palafitos, con la intención de permitir el crecimiento de duna.
La consulta estaría sirviendo para enriquecer el ordenamiento, pero también para armar un circo que justifique los cambios que quieren todos aquellos cuyos intereses se han visto afectados, léase los propietarios de grandes extensiones de tierra frente al mar que quieren construir junto al mar y elevar condominios más de 12 metros, hacer calles o piscinas, entre otras cosas.
De ser así, pronto escucharemos que el mencionado ordenamiento se modifica y se acorta la longitud que hay entre los límites de propiedad y la orilla del mar, con lo que lamentablemente se habrá dado un paso en perjuicio de la naturaleza y, a la larga, de nosotros mismos.
Sin duda habrá que corregir en parte algunos aspectos del decreto para permitirle a los particulares construir en sus terrenos costeros, cuando menos a la misma distancia que guarden otros asentamientos cercanos a sus propiedades. Resulta incongruente que si alguien no levantó ninguna obra en sus tierras durante años, pero sus vecinos lo hicieron antes -cuando no había la restricción de los 60 metros a partir del mar-, la nueva construcción se vea obligada a cumplir con el decreto y los demás sigan como están. Cuando menos debe conservar el mismo límite que tengan las anteriores obras hechas a sus costados que por supuesto no pueden ser demolidas para ajustarlas a los nuevos límites.
No obstante, como han mencionado conocedores del tema, el Decreto 801 tiene problemas jurídicos debido a que los particulares pueden ampararse y ganar el recurso, edificando a la distancia que gusten. El 1º de agosto se difundió en una publicación local la opinión del Arqto. Fernando Alcocer Avila, presidente del Colegio Yucateco de Arquitectos, quien comparó el Decreto 801, con “un castillo de arena muy vulnerable”. Dijo que “sociedad y gobierno de Yucatán no miden la gravedad del asunto: los inversionistas ganarán fácilmente los amparos contra ese ordenamiento y cuando la Suprema Corte emita jurisprudencia con esos amparos, nos quedaremos sin herramienta jurídica que proteja la costa”.
Fernando advierte que si la consulta para su revisión no es bien realizada y no se obtienen y hacen las correcciones necesarias, el Decreto 801 seguirá siendo un documento rebatible y no aplicable mediante un amparo.
Y es que el mencionado decreto realizado en la administración anterior -se supone- fue objetivo de numerosas consultas y su resultado es producto de los consensos que lograron expertos en medio ambiente y en el cuidado de la naturaleza. No fue aprobado sobre las rodillas y también se cree que pasó por el ojo de jurisperitos, por lo que no entendemos cómo se habla hoy de que tiene más problemas de fondo que los que se le conocen.
Queda la pregunta al aire: ¿se hará una corrección a los problemas jurídicos que contiene el 801? ¿O solo se buscará acortar la distancia que hay entre la zona donde rompen las olas del mar y comienza el límite de construcción de propiedades, cambiar el límite de la altura y corregir otros inconvenientes?
Malecón internacional. En el multicitado decreto se dice que queda prohibido construir nuevas vialidades, ensanchar las existentes y pavimentar las que van a la playa. Si el decreto se queda como está, no se puede hacer el “malecón internacional” que quedaría muy cerquita del mar, por lo menos dentro de los 60 metros de la orilla, que hoy se quiere preservar. Si lo modificamos… ¿ya se puede?
Pura basura. La diferencia entre los políticos de ayer y los de hoy me parece que está muy bien representada en la costa yucateca. Si Víctor Cervera Pacheco pasara por una carretera como la que va de Chelem a Chuburná y viera la cantidad de basura acumulada, de inmediato giraría instrucciones para eliminar el foco de infección, resolviendo el problema en pocas horas. Después tendría tiempo para reclamarle a quien hubiera permitido tal descuido si no es que en el momento le pegaba una buena regañada al presidente municipal.
Decenas de fotografías se han publicado sobre estos focos de infección que hay por doquier y el resultado es el mismo: a nadie le interesa mandar a recoger los desperdicios que hay en prácticamente toda la costa. Ojalá que su hijo Víctor –tan dedicado y empeñoso como se le ve- se diera una vuelta un kilómetro después del cementerio de Chelem, rumbo al poniente, y tome las medidas que su padre estaría tomando en estos momentos.
*Si usted desea ver el Decreto 801 consulte:
http://www.bitacoraordenamiento.yucatan.gob.mx/archivos/200708031573.pdf
