Tiempo de Escribir
Por Armando Escalante Morales
Se terminó el año y el balance, como comentamos la semana anterior, no es nada positivo: las cosas en la economía y la seguridad terminaron mal y parece que se pondrán peor. Por eso, haremos a un lado la revisión del pasado y nos concentraremos a pensar en lo que debe significar el 2009 para una sociedad como la yucateca en el ámbito político.
De entrada, lo que se puede anticipar en un año electoral como el que viene, es que los dimes y diretes serán la constante y marcarán la agenda política y social. No estamos lejos de volver a ver el levantamiento de expedientes, el desempolvado de documentos y la aparición de papeles que acusen a los que se fueron, de cosas que luego se desvanecen en un juzgado de segunda instancia, pero que mientras duran en su exhibición mediática, sirven para ganar terreno y enlodan, aunque sea por un tiempo, a los contrarios.
Este puede ser el flaco recurso que se utilice para enarbolar la campaña federal, en una contienda que se anticipa será muy cerrada en la demarcación distrital de Mérida y muy holgada en el interior del Estado, donde las diputaciones federales -se puede adelantar-, serán todas para el PRI. Salir a hacer campaña en medio de la crisis, francamente les va a resultar muy difícil a los candidatos.
Por cierto, me pregunto por qué razón si el Tribunal Superior de Justicia liberó de toda culpa al ex titular de la Cousey, C.P. José Carlos Guzmán Alcocer –no solo un juzgado Federal-, a nadie del equipo del sexenio anterior se le ocurrió cacarearlo, difundirlo y exhibir el hecho como un triunfo y menos entre los panistas. ¿Alguien lo sabe?
Volvamos a Mérida: según los priístas, las consultas presentan signos de empate o cuando menos de ofrecerle a ellos mejores resultados que los que han tenido por décadas. La permanencia en el poder del Partido Acción Nacional en el municipio -con sus matices muy criticables- y la guerra de exterminio que libraron algunos contra sus compañeros, finalmente hizo crisis en una división, de ahí pasaron al odio y luego a la venganza. Ese fue el saldo por haberse dejado guiar por un solo grupo lo que les anticipa muy pocas oportunidades para conservar el poder.
Y esto será la antesala que los haga salir de la silla de la calle 62 en el 2010, si es que no viene como candidato a la alcaldía el señor Patricio Patrón Laviada quien, en mi opinión, sería el único aspirante con posibilidades de triunfo frente a cualquiera que ponga el PRI. Paradójicamente las cosas están así: el guía único que los llevó a la ruptura y la derrota, es a la vez el único que los puede salvar.
Ni Luis Correa, ni Ana Rosa, ni el Negro Gutiérrez, por hablar de hermanos separados, pueden rescatar las ruinas en que se convirtió el PAN. Me refiero, claro, en el muy remoto caso que salieran a buscarlos a la calle y pedirles su valiosa ayuda y la de sus seguidores. Solo Patricio, lo repito, sería capaz de evitar que les quiten la alcaldía. Pero las diputaciones federales son otra cosa.
El PRI puede darse el lujo de poner a cualquiera en el interior del Estado y ganar y con solo atender a todos sus correligionarios, puede escoger a dos candidatos para Mérida que acierten y ganen. Tiene igual de difícil sin embargo esa selección debido a que como una consecuencia lógica, “le nacerán dos estrellas”, que querrán ir por la siguiente contienda municipal.
Con este panorama, el 3º Distrito se siente disputado entre los dos partidos, pero el 4º está saliendo del empate, según los conocedores. Otros lo ven distinto y dicen que la gente miente a la hora de opinar sobre el partido de su preferencia en el próximo proceso y opta por el PRI por temor. Eso me lo dijo un reconocido priísta que sabe de “sensibilidad social”. Lo cierto del caso es que aquello de que “con cualquiera ganamos”, ya se acabó en las filas azules y hoy deben escoger a sus mejores hombres y mujeres, lo cual anticipa una contienda de pronóstico reservado.
Me dicen que la Secretaría de Gobernación ya hizo su propio levantamiento en Mérida y el resultado es que el PRI gana los dos distritos. Claro, siempre -creo yo- que sus candidatos sean buenos o muy buenos y, en el caso del PAN, lo contrario.
El actual Alcalde, que además de buena prensa tiene un excelente cuerpo de asesores muy bien pagados y reconocidos, está haciendo las cosas al pie de la letra aunque su estilo y personalidad no lo ayuden. Por ejemplo, algo que hizo a la perfección es que redujo sus ataques a la Gobernadora y se maneja con acotada y fina ironía; cuando le preguntan o necesita mandar mensajes, lo hace, pero ya arrió su bandera de guerra porque sabe que los números favorecen a doña Ivonne y liarse a periodicazos con ella, le reporta pocos beneficios.
Así las cosas, el panorama se empieza a dar por descontado y mientras que para algunos 2009 será la continuación de la debacle panista, para otros es la antesala de la pérdida de la famosa joya de la corona.
Solo una excelente alianza en el seno panista, haciendo a un lado la soberbia, la prepotencia y la intolerancia, podrían impedir que el PAN pierda la silla de la 62, pero eso es más difícil que atinarle a todos los números del Melate.
